¿Tus hijos comen de todo?

104571611

La familia Rosas ha invitado a comer a la familia López, la señora de la casa se ha esmerado grandemente en cocinar una receta «gourmet» muy sabrosa. Entonces llega la hora de comer y Jorgito López ve en su plato unas cremas, verduras redondas y otros ingredientes que jamás había visto antes y hace todo lo posible para que su mamá disminuya su ración y le permita dejar esas bolitas verdes que jamás ha comido, a parte come parado y aun no termina el plato cuando ya está corriendo en el patio… ¡Cielos! ¿Por qué no puedo dominar esta situación? Piensa la mamá.

¿Es que acaso se debe hacer siempre comida especial para los niños porque ellos no comen la comida de los grandes? No me refiero a la cantidad, pues obviamente un niño come mucho menos.

En Tito 2:4 se nos dice que debemos aprender a amar a nuestros hijos, y la palabra amar a los hijos engloba muchas cosas, los amamos cuando los corregimos, los amamos cuando les enseñamos, los amamos cuando jugamos con ellos, los amamos cuando cuidamos de su higiene y los amamos cuando les damos sus alimentos. Enfoquémonos en este último punto.

¿Qué mamá quiere que su hijo se enferme o esté débil? Creo que ninguna, pero pocas veces nos detenemos a pensar si eso que estamos cocinando va a cubrir todas las necesidades nutritivas de la familia. Y es que realmente es difícil saber eso si no somos nutriólogas o tenemos conocimientos previos de nutrición. Sobre todo en las familias mexicanas se da el cocinar lo que nos agrada, lo que tradicionalmente se cocina en la familia de la mamá.

En general son pocas las familias donde se disfruta comer las verduras crudas, porque no nos han enseñado a ello. Nos pueden poner en frente un plato de ensalada de vegetales frescos con un aderezo y agua de fruta y un plato de tacos dorados y refresco y casi automáticamente nos vamos a ir tras los tacos.

Verdaderamente la comida mexicana es deliciosa y en muchos casos nutritiva como las quesadillas de flor de calabaza etc. Pero, ¿qué pasa si nos dedicamos a cocinar únicamente eso? En primer lugar limitaremos los gustos culinarios de nuestra familia al limitar los conocimientos de alimentos, sabores, etc. Con esto se provoca lo segundo; que no acepte otro tipo de comida. Y si pasa esto entonces viene un tercer punto: cuando les inviten a comer pasarán vergüenza al momento de que sus hijos no acepten comer.

La mejor solución a todo esto es enseñar a tus hijos a probar de todo, y esto primeramente se aprende con el ejemplo, primero aplícalo tú (En este mismo momento que escribo voy a probar los charales…) En normal que tengamos gustos y hayan cosas que por su textura, olor o sabor nos causen aversión, podemos dejarle manifestar sus gustos siempre y cuando lo hayan probado, pero eso no debe significar que por el simple hecho de no gustarle nunca se aparecerá en la mesa a la hora de la comida, habrán veces que tendremos que tener dominio propio todos en casa para comer lo que nos desagrada con buena cara y agradecidos con Dios por los alimentos que nos da.

Pon reglas en la mesa, las buenas costumbres deben aplicarse siempre, si en casa no se acostumbran a comer sentados y con tenedores no esperes que lo hagan en público, si no saben quedarse quietos y comportarse en la mesa, no lo van a hacer cuando hayan visitas, si en casa no saben obedecer a la primera jamás lo harán en casa de tu vecina.

Mi esposo y yo en casa estamos tratando de llevar una dieta a base de verduras, frutas, semillas, cereales, leguminosas y pescado, estamos evitando la carnes y aves por convicción, la razón es larga de explicar, pero tenemos muy claro que si vamos a un lugar donde nos invitan a comer comeremos lo que nos presenten, mi hijo conoce el sabor de la carne roja y del pollo y le gusta, así que estamos tranquilos sabiendo que comerá todo feliz.

Involucra en la cocina a tus hijos, si ellos disfrutan cocinando tendrán más ganas de probar lo que han hecho, y así además de que te ayudan, ellos aprenden a apreciar la comida.

Trata de añadir a los menús semanales una receta nueva que les permita estar siempre abiertos a probar cosas diferentes y a apreciar otro tipo de alimentos, pueden probar que tal sabe cada verdura cruda, también pueden planear visitar cuando tengan oportunidad algún restaurante con comida que jamás hayan probado y así ampliar sus gustos. Y si a tu hijo apenas le vas a introducir alimentos sólidos, comienza con las verduras para que le agarre gusto y no por las frutas, pues es natural que prefiera el sabor dulce de la fruta al, a veces, simple de una verdura.

Quiero que sepas que si haces todo esto, aparte de que les enseñarás muchísimo a disfrutar de todo a tus hijos y a estar agradecidos con todo, al variar los alimentos podrás estar más segura de que estás cubriendo de una mejor manera todas sus necesidades nutritivas, pues no serán las mismas vitaminas de siempre y la ausencia de otras. Ama a tus hijos enseñándoles a disfrutar de cada alimento que Dios creó.

¡Que Dios les Bendiga!

Atte: Jazmín

¡Deja un comentario! ♥

A %d blogueros les gusta esto: