La paciencia, una sabia virtud

Hola! Hace mucho que no escribo por acá, mi niño ya no es más un bebé y necesita que le dedique más tiempo para ayudarlo a descubrir el mundo que le rodea, el corralito que en algún momento me sirvió de grandísima ayuda ya no sirve más, la última vez que estuvo ahí me dio el susto de mi vida al descubrirlo balanceándose en uno de los barandales apoyado en su pancita… mi peque quiere correr, jugar y conocer todo lo que le rodea, pero como aun es pequeño tengo que estar siempre junto a él para supervisarlo. Todo esto me ha restado mucho tiempo para hacer otras cosas que me gusta hacer como escribir aquí, pero estoy muy consiente de que este momento es muy importante en el desarrollo de mi niño y estoy dispuesta a sacrificar algunas cosas que me gustan mucho, y aunque ya no dispongo del mismo tiempo seguro seguiré escribiendo aquí, no tan seguido como antes pero aquí estaré. Junto a esta nueva etapa han llegado muchas batallas en mi vida en cuanto a la paciencia, pues a veces al ver que no me alcanza el día al menos para terminar mis tareas en casa he tenido momentos en los que comienzo a desesperarme conmigo misma y aun con los que me rodean, ayer me quedé pensando un momento en todo esto y le pedía a Dios su ayuda para poder aplicar el amor enfocado a la paciencia, pues cuando se va perdiendo puedes arruinar muchos bellos momentos en familia. En un libro llamado «El desafío del amor» un día leí la siguiente frase: «La paciencia es el punto en el que el amor se une a la sabiduría» y ahora he meditado mucho en ella pues encierra mucha verdad. Normalmente nosotras amamos a nuestros seres queridos porque nos nace ese sentimiento, pero a veces cuando hacen algo que nos desagrada podemos olvidar ese grande amor que realmente sentimos y manifestar nuestra desesperación o enojo, y muchas veces ese enojo hace que empeoremos la situación, en cambio cuando aplicamos la paciencia a pesar de nuestro disgusto, comenzamos a ser sabias ¿por qué? pues porque con ella aplacamos el mal rato, dominando nuestro impulso de manifestar lo molestas que estamos evitamos que las cosas se compliquen (muchas veces habiendo nacido de algo totalmente pequeñito) y eso sí es algo sabio. Quiero ser sabia, quiero amar a mis amores en TODO momento, quiero ser paciente en cada momento de mi vida y se que solo Dios podrá ayudarme a pasar cada prueba con alegría y victoria. ¿Tú también quieres esto? Vamos a poner todo nuestro esfuerzo y pedirle constante mente a Dios que nos llene de esa virtud tan necesaria. Un abrazo!!

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