Serie: “Educar en Casa… Utopía o Realidad” #3 (parte 2)

MH
Ricitos acaba de cumplir seis años. Uvita tiene cuatro y tres meses. El pequeño Pollito Amarillito tiene 18 meses. Además, por unos meses, vive con nosotros nuestra sobrina de doce años…

Pienso que mi labor como madre-instructora-maestra es similar a la de un guía de turistas por la vida. Nuestros hijos han llegado para compartir nuestra vida por un tiempo, antes de emprender su camino de forma independiente, idealmente como parte de una nueva familia. Personalmente prefiero no ceñirme (o limitarme) a ningún método educativo, no llevar libros de texto y aprovechar cada paso del recorrido: ¿vamos a hacer pan? ¡Magnífico! ¿Qué es la levadura?, ¿cómo se obtiene la harina de los granos de trigo/amaranto/cebada…?, ¿por qué se deja leudar la masa fuera del horno y en un lugar tibio?; vamos a comer crema de cacahuate: ¿qué es el cacahuate?, ¿cómo se hace la crema de cacahuate?, ¿dónde plantan cacahuates?; necesitamos el acta de nacimiento para un trámite: ¿cómo es el acta de nacimiento?, ¿cuál es tu nombre completo?, ¿dónde naciste?, ¿por qué el Estado registra los nacimientos?; ¿te gustan las muñecas de trapo? ¡Hagamos una!, ¿cómo la quieres? Los experimentos son grandiosos para preguntar, pensar y responder. Todo adecuado a su edad y nivel de comprensión. Vamos preguntando y respondiendo juntos. No necesito saberlo todo.

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Siempre tenemos proyectos. Por ejemplo, nosotros hacemos nuestro polvo para hornear y próximamente haremos pasta dental, masa para modelar y líquido para burbujas.

Desde que conocí a quien ahora es mi esposo y comenzamos a conversar, me dijo que –en su opinión- toda persona debía:

  • Leer la Biblia completa al menos una vez
  • Jugar ajedrez
  • Tocar un instrumento musical
  • Dominar la lengua franca (en nuestros tiempos es el inglés) y, de ser posible, otros idiomas.
  • Nadar
  • Conducir (automóviles)
  • Saber computación (lo suficiente para ser más productivo)
  • Leer Los Miserables completo

Mi lista:

  • Conocer bien el tema central de la Biblia (la historia de la redención del hombre), de qué trata cada uno de los 66 libros que contiene y cómo aplicarlos a su vida.
  • Desarrollar un fuerte dominio propio sobre sus apetitos físicos y emocionales.
  • Dominar su lengua materna.
  • Conocer al menos los rudimentos de latín y griego.
  • Saber cómo cuidar su organismo para conservar la salud y cómo atender padecimientos menores.
  • Cocinar.
  • Tomar un curso de primeros auxilios para saber actuar ante emergencias médicas.
  • Aprender idiomas: al menos la lengua franca. Y que aprendan a hablar sólo un idioma a la vez y no mezclar palabras de uno y de otro.
  • Conducir
  • Saber cómo rescatar a una persona del ahogamiento
  • Matemáticas: lo más posible.
  • Música: leer partituras y tocar al menos un instrumento.
  • Ser un gran preguntador (para formular buenas preguntas) e investigador (para saber buscar las respuestas.
  • Saber ganarse la vida: es decir, generar ingresos, preferentemente trabajando en sus propios proyectos.

¿Cómo hacemos para armonizar el aprendizaje de este grupo de edades distintas, los principios que expuse en la primera parte y estas listas?

Mi esposo me dijo: “no importa qué método utilices, si no tienes el fundamento, si la base de tu instrucción no es Dios, vas a fracasar”. De verdad lo creo. Le dije que me estaba guiando por los intereses de mis hijas, a lo que respondió: “Debes guiarte por los intereses de Dios, no por los de ellas.” ¡Qué bueno que estoy casada con mi mejor amigo!

¡Por supuesto! Un edificio se comienza por los cimientos.

Así que, siguiendo las directrices del director de nuestra escuela, en este momento funcionamos así:

El tema central de nuestra instrucción es la persona de Cristo y la historia bíblica.

Las Escrituras son nuestro libro. De allí salen todos los temas de estudio y las actividades. Y ya que la columna vertebral de la Biblia es la historia, ésa es nuestra materia principal.

Lo primero que hacemos es leer el capítulo del día en una Biblia bilingüe (español e inglés). Primero leemos en español y a veces repetimos el capítulo en inglés. Espero pronto leerlo en ambos idiomas todos los días. En este momento estamos en Apocalipsis. Nos detenemos en las palabras, frases y porciones que requieren explicación de acuerdo a su edad. Les hago preguntas, ¿cómo?, ¿quién?, ¿a quién?, ¿por qué?…

La lectura la hacemos en la recámara al despertar y después en el ambiente, que es un salón que tenemos para aprender, donde llevamos en parte el método Montessori, pero no exclusivamente.

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Para el análisis de cada libro me apoyo en comentarios, diccionarios, y en el libro Las 1001 maneras de presentar la Biblia a los niños de Kathie Reimer, del cual hacemos las actividades sugeridas: les encantan y mantienen su interés en el estudio bíblico, además de que nos sirven para practicar el recortado, dibujo, trabajo con masa, explicar la causa de algunos fenómenos… También diseño actividades si el libro no sugiere para algún tema. Me gusta diseñar experimentos.

En el pizarrón hacemos un mapa mental sobre el libro que estamos estudiando y lo dejamos expuesto durante los días que tardamos en terminarlo. En el proceso hacemos todas las correcciones y adiciones necesarias. Ricitos adora hacer los dibujos del mapa. Al final lo copio en el cuaderno de Uvita, quien aún no escribe, y Ricitos y su prima lo copian del cuaderno. En realidad, le dije a Ricitos que es muy pequeña para copiar mapas mentales, pero ella insistió (aprendí a no juzgar apresuradamente a mi hija).  El bebé colabora haciendo alguna de sus actividades o analizando (es decir: tirando, mordiendo, chupando, lanzando o algo parecido) algún material del ambiente.

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Si es necesario hacemos más mapas mentales. Por ejemplo, como 1 Juan se escribió para combatir el gnosticismo, hicimos el mapa mental para que nos quede claro en qué consiste esa doctrina. Así podrán identificarla cuando se encuentren con ella.

Como mamá me corresponde estudiar libros serios y profundos, comprenderlos y transmitirles lo necesario a mis hijasadecuándolo a su comprensión. Una obra que me ha resultado invaluable para comprender la historia completa que narra la Biblia ha sido The Expanded Panorama Bible Study Course de Alfred Thompson Eade, que tiene maravillosos dibujos.

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Si después de nuestro estudio bíblico tenemos tiempo, hacemos otras actividades. Mis hijas también hacen muchas actividades de recortado, escribir cartitas, forrar regalitos y similares por iniciativa propia.

Frecuentemente vamos al ambiente dos veces al día: por la mañana y por la tarde; a veces, sólo por la tarde; otros días n ¿Qué pasa si no cumplimos una planeación? Nada. Siempre hay tiempo para ver el tema o hacer la actividad después. Frecuentemente tardo varias semanas para hacer actividades o presentaciones planeadas. A veces debo dejarlas intencionalmente para después por lo que observo en mis hijos ese día. Si tenía en mente veinte cosas y al final del día sólo hicimos una, mis hijos y yo nos amamos de todos modos. No sufrimos presiones de entregar trabajo a un tercero y eso ayuda enormemente al buen ambiente doméstico.

Por otra parte, el plan de instrucción para nuestros hijos es a largo plazo, así que no tenemos que aprender todo al mismo tiempo. Vamos paso a paso. Algún día necesitarán aprender ciertos contenidos para presentar exámenes. No ahora.

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Cada día es diferente, no tenemos un horario fijo porque tenemos distintas actividades: dos días a la semana van a clases de natación (ellas deben preparar y cargar sus mochilas), dos días Ricitos y su prima asisten a un centro Kumon mientras sus hermanos y yo jugamos en el jardín del centro, un día vamos a visitar a unas tías ancianas y enfermas y un día Ricitos tiene clase de tejido con mi mamá (en su cumpleaños número seis le pidió de regalo estambre, agujas y ganchillo porque quería aprender a tejer). Además de que frecuentemente tenemos invitados por uno o varios días, lo cual es una maravillosa oportunidad para aprender a recibir: aprenden a prever qué necesitamos para suplir las necesidades de nuestros huéspedes (alimentación, alojamiento, actividades… es un análisis completo), aprenden a convivir con personas de distintas edades, orígenes, formaciones… resulta muy educativo. También nos gusta planear visitas y actividades fuera de casa, y eso puede ser cualquier día de la semana.

También procuro cocinar lo más posible con ellas y que laven trastes, pongan la mesa y participen en tareas domésticas sencillas y adecuadas para su edad.

No llevamos libros “de texto”. Prefiero poner a su alcance todos los libros que tenemos, sin hacer distinción del idioma (en casa tenemos en español, inglés, italiano, francés y alemán), cantidad de texto ni nada. En la casa de mis padres nunca hubo libros “para niños” y tal vez por eso también dejo que mis hijos lean lo que quieran de la biblioteca. Aunque nosotros sí tenemos una variedad de libros para niños, ellos son libres de tomar cualquiera que les interese.

Actualmente Ricitos anhela aprender italiano y violín: casi no hay día en que no nos lo pida. Así que he comenzado a leerle la Biblia en italiano antes de dormir, sólo unas pocas frases para que vaya desarrollando el oído. No me obsesiona el “aprendizaje temprano” o “precoz” ni me interesa que mis hijos sean “prodigios”. Me interesa que aprendan a conocer y amar a Jesús porque soy muy práctica: eso les servirá durante mucho más tiempo que los conocimientos meramente académicos: lo primero es para la eternidad; lo segundo, temporal, pero tiene importancia porque los hace útiles para Dios, para sí mismos y para los demás.

Uvita necesita mucha actividad física, así que trato de satisfacer su necesidad de movimiento y no hace tantas actividades que le requieran estar sentada, sino que le doy más tiempo para estar en el aparato de ejercicios o en el trampolín. Lo que sí la hace estar concentrada es el trabajo con masas, jugar a la cocinita y servirnos sus  creaciones culinarias, recortar, ver un libro que le interese o ver historias en video. Por su edad creo que es perfectamente normal.

Para el aprendizaje de idiomas nos apoyamos en videos (edificantes y previamente analizados por nosotros) en distintas lenguas, conversaciones cortas con ellos, libros y en abcmouse.com. Tenemos las Escrituras en español, inglés, francés e italiano y el Nuevo Testamento interlineal en griego. Me gusta comparar las traducciones porque arrojan bastante luz sobre los pasajes. Lo hago cuando puedo, pues actualmente tengo a un bebé muy exigente a mi lado la mayor parte del tiempo (es decir, todo el día, excepto durante su siesta).

Y en matemáticas, creo que lo mejor es el método japonés Kumon. Por eso decidimos aplicarlo con nuestros hijos. Los principios de poco trabajo diario y autónomo, repetición, dominio y precisión son totalmente compatibles con nuestras ideas familiares. Ricitos comenzó a los cuatro años y ha pasado seis niveles, pero he decidido que Uvita no comience hasta que sepa leer y haya visto la progresión de matemáticas de Montessori. Quiero comparar su desempeño. Todo es objeto de análisis e investigación.

Por amor a mis hijos cursé un diplomado para titularme como guía Montessori para Casa de Niños. Aclaro que no considero que una mamá necesite tal preparación para instruir a sus hijos y que no sigo este ni ningún otro método al cien por ciento, pero muchos de los principios Montessori me gustan y los aplico en nuestras actividades, por ejemplo:

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  1. “Primero yo, luego tú”. El observar primero y después ejecutar ayuda mucho a desarrollar atención, observación y dominio propio.
  2. Hacer libritos sobre los temas que han estudiado.
  3. Elaborar materiales que absorban la labor docente; es decir, que el niño aprenda por sí mismo de los materiales preparados y no necesite un adulto constantemente a su lado.
  4. Preparar un ambiente propicio e invitante para el aprendizaje.
  5. Ayudar al niño a ser lo más autónomo posible.

Ricitos y yo estamos copiando las Escrituras. Por las noches, después de dormir al bebé, mis hijas se acuestan y yo les leo en voz alta lo que voy copiando. Así se quedan dormidas. Comenzamos a hacerlo a petición de Ricitos, pues yo copiaba mientras ellas se dormían y un día me pidió que leyera en voz alta. La idea fue de ella y me pareció magnífica. Siempre le digo que es mi gran ayudante y escucharlo le causa una gran alegría.

Por supuesto, nuestro día y nuestra vida se desarrollan con muchas irregularidades debido a varios factores, por ejemplo a que tenemos un bebé: interrumpimos nuestras actividades por cambios de pañal, sueño, accidentes, hambre… Por eso es muy importante que nuestros hijos sean capaces de concentrarse y trabajar solos. Pero este ritmo es parte de la vida: mis hijas están viviendo la realidad. Dios diseñó así a la familia.

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A Ricitos le encanta leer. Uno de los libros que lee mucho y que la mantiene concentrada e interesada durante largos periodos de tiempo es El bien y el mal. También le gusta El gran libro de los experimentos y muchos libros de cocina.

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Papá se lleva a una u otra a atender diversos asuntos fuera de casa. Ese es tiempo que le dedica a cada una en particular y no como grupo, lo cual es muy importante. Así también la que se queda conmigo recibe mayor atención de mi parte. Cuando el bebé crezca un poco más le tocará su turno.

Un día a la semana tenemos nuestro Estudio de Proverbios con Papá: nos lee, va explicando lo pertinente a las niñas y contestando sus preguntas, resalta las palabras nuevas o desconocidas o de significado importante, Ricitos las anota en la carpeta especial que hice para ella (imprimí el libro de Proverbios completo, perforamos las hojas y las pusimos en una carpeta de argollas) y Papá nos lee el significado del diccionario de la RAE. Papá aplica los principios a las situaciones reales que viven nuestros hijos para que tenga significado para ellos. Al final Papá anota el significado de cada palabra que apuntó Ricitos.

Un día Ricitos me dijo: “Mami, no quiero leer la Biblia. Es cansado.” Respondí: “Muy bien. A partir de hoy, no más Biblia. Y como Papá y yo ya no tendremos quien nos diga que amemos a nuestros hijos y cómo debemos tratarte, entonces tu vida va a cambiar.” Le expliqué que la vida que ella tiene y disfruta es debido a que sus padres están comprometidos con Cristo y su Palabra. Lo comprendió inmediatamente y cambió de opinión.  Y el cambio fue permanente.

Con Pollito Amarillito es otra historia. He sido testigo de los grandes cambios que tienen los niños en sus primeros años de vida. Aún entre Ricitos y Uvita hay grandes diferencias, pero con Pollito Amarillito se notan mucho más. ¿Qué hacemos con un bebé que es adorado por sus hermanitas? Jugamos con él, leemos para él, le gusta mucho ver libros (especialmente uno de cartón sobre medios de transporte, ilustrado), diseñamos (sí, mis hijas también proponen ejercicios) actividades para él: en este momento le atrae mucho meter cosas dentro de otras, así que “montessoriamos”  bandejas para que meta cascabeles o listones dentro de frascos, palillos en saleros, pompones en huecos, nueces en recipientes y todo lo que se nos ocurra. Lo dejamos tocar, oler… todo lo que se pueda. Observar a Pollito Amarillito, ver qué le gusta hacer y proponer actividades para él y con él es parte de la formación de mis hijas.

Esto es lo que ha funcionado para nuestra familia.

La dinámica familiar actual responde a las necesidades de nuestros hijos en estas edades. Conforme se vayan haciendo mayores tendrá que ampliarse, pero eso lo discerniremos andando el tiempo.

Sobre mí:
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Ser madre educadora en el hogar ha sido el mejor trabajo que he tenido: el más satisfactorio, retador, bien remunerado, inspirador y entrañable de mi vida. El único en el que me ha encantado trabajar horas extra, fines de semana, vacaciones, de día y de noche. Y el único en que he deseado que me llegue más trabajo (es decir, más hijos: tenemos sólo tres).

Si mis hijos se gradúan de su hogar para ser algo distinto a discípulos del Maestro, consideraré que mi vida y mi trabajo habrán sido peor que inútiles.

Dios me ha bendecido dándome al mejor de los esposos, gracias a quien puedo dedicar mi vida a nuestra familia y quien me corrige e instruye con amor y sabiduría. Esperamos que nuestros hijos aporten muchas cosas buenas a su generación.

Lee los demás artículos de esta serie y ¡¡NO OLVIDES DEJAR TUS COMENTARIOS Y APORTACIONES!!

Introducción

Artículo #1 – Familia de Nuestras Aventuras en Casa

Artículo #2 — Familia Rivera (con Karisa Rivera de “Mujer Radiante”)

Artículo #3 — Familia «M.H.» (primera parte)

Artículo #4 — Familia González (con Priscila Salazar de «Supraescolar»)

 

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