Serie: “Educar en Casa… Utopía o Realidad” #3 (parte 1)

MH
El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
2 Timoteo 2:6

El término “escuela en casa” nos llegó del inglés “homeschool”. Sin embargo, no es una escuela y tampoco es  (exclusivamente) en la casa. Así que, a mi juicio, el término desorienta más de lo que aclara lo que hacemos los padres que hemos tomado la responsabilidad de la instrucción académica de nuestros pequeños. Prefiero llamarle “instrucción en familia” o “instrucción en el hogar”.

Sobre Nuestro Homeschool

Mucho tiempo antes de casarme tuve la oportunidad de conocer a varios niños que me resultaron atractivos: amables, atentos, respetuosos, emprendedores, inteligentes y buenos conversadores. No dije niños perfectos, aclaro. Sin embargo, eran niños cuya compañía los adultos podíamos disfrutar. No hay muchos en estos días. Las reuniones de familias generalmente transcurren con las mamás por un lado, los papás por otro lado y los niños jugando lejos de ambos grupos. No hay entendimiento.

Lo que tenían en común aquellos pequeños era la fortuna de ser instruidos en casa.

Así que desde entonces la decisión por mi parte estaba tomada. Comencé a leer todo lo que caía en mis manos sobre el tema de la instrucción en el hogar. Pregunté mucho a las madres que instruían a sus hijos que conocía.

Conocí varios estilos: la familia que se sentaba a la mesa y estudiaba los libros de texto de la SEP; la familia en la que ambos padres instruían académicamente; la familia que contrataba muchachitas jóvenes para que dieran clases a sus hiijos; la familia que contrataba maestros bien preparados para impartir las clases; la familia que llevaba el método Montessori o el ACE… En fin, cada familia un mundo. Los frutos dirán quiénes tomaron las decisiones correctas para su familia.

2 (400x670)

También supe de proyectos comunitarios que imitaban el estilo de una institución. A mi juicio eso perdió la esencia misma de una instrucción en familia y se volvió una miniescuela con los mismos y aun mayores inconvenientes de una institución pública o privada.

Cuando me convertí en esposa me dediqué por completo a mi pequeña familia de dos. Cambié de trabajo: dejé una empresa ajena y comencé la propia: mi familia.

Dos años después tenía en mis brazos a mi primogénita y desde entonces nos hemos instruido en nuestro hogar.

Al principio tenía un sinfín de dudas: ¿qué es la “escuela en casa”? ¿Cómo se hace? ¿Debo tener una escuela privada dentro de mi hogar, una muy exclusiva donde sólo puedan estar mis hijos?, ¿tener un salón?, ¿copiar la estructura, funcionamiento y temarios de alguna escuela establecida?, ¿uniforme?, ¿horario?, ¿libros?, ¿recreo?

5 (400x670)
Utopía o Realidad

Por amor a la brevedad diré solamente que pasé distintos periodos de tiempo con conceptos erróneos e hice varios intentos que no dieron buenos frutos. Creo que una madre educadora en el hogar se educa juntamente con sus hijos: ella no sabe todo lo que debe saber ni es todo lo que debe ser cuando comienza; eso llega con el tiempo y es un proceso formativo que no termina.

Después de casi seis años ya tengo algunas cosas claras. Por supuesto, aún estoy en proceso formativo y esta lista está incompleta. En este momento estoy convencida de que:

4 (400x670)
  1. El objetivo principal es formar discípulos de Cristo. Todas las decisiones se toman con este objetivo en mente: sí a todo lo que nos acerque a esta meta; no a todo lo que nos aleje. Simple, ¿verdad?
  2. El objetivo académico es formar niños autodidactas con una gran automotivación y gusto por aprender.
  3. Formar cuerpos fuertes para albergar mentes y almas sanas es otra prioridad. Haré todo lo posible por proveer oportunidades de desarrollo físico: alimentación correcta y deporte. Y la elección de las actividades también está determinada por el objetivo principal (número uno en la lista): aprender a nadar me servirá si algún día necesito salvar del ahogamiento a alguien; es decir, me ayudará para servir a otros. Muchos otros deportes no, así que se descartan de entrada. Si sólo estimulan el egoísmo y la vanidad, ni pensarlo.
  4. Debe ser lo más diferente posible una institución educativa establecida: no un salón con bancas donde los niños miran permanentemente al pizarrón. El pizarrón puede ser útil, claro está, pero no como única fuente de aprendizaje o exposición. Estar en casa hace que todo el día se convierta en horario de clases.
  5. Cualquier madre que tenga el corazón enteramente puesto en sus hijos puede prepararlos académicamente, sin importar si es instruida o no. En esta época contamos con un sinfín de recursos que en nuestra niñez no eran siquiera imaginables: Internet, videos, museos, universidades, embajadas… Una madre dispuesta aprenderá junto con sus hijos todo lo que le haga falta aprender… si está dispuesta a estudiar por las noches en lugar de visitar Facebook.
  6. Cualidades indispensables del educador en el hogar: entusiasmo (¿cómo se entusiasmarán nuestros hijos con los proyectos que proponemos si a nosotros mismos nos aburren?), alegría (los niños aprenden mejor si les sonreímos, los abrazamos, cantamos, hacemos movimientos corporales graciosos al repetir lo que estamos memorizando, nos divertimos al barrer…), perseverancia (no todo es miel sobre hojuelas. Sin embargo, ante la tentación de darse por vencida y mandar a la tribu a alguna institución, recuerden todos los problemas de las escuelas públicas: falta de atención personalizada, maestros asalariados (la mayoría), acoso escolar, cosmovisión humanista y atea, entre otros muchos males a los que muy pocos estudiantes sobreviven), empatía (nuestros hijos deben saber que estamos en el mismo barco: si triunfan, triunfamos; si lloran, lloramos; si ríen, reímos), amor inalterable (no amo más a mi hijo si se aprende las tablas de multiplicar o gana una competencia deportiva ni muestro decepción con su persona si no lo hace. Esto requiere carácter, pues los humanos tendemos a ser así).
  7. Es más importante conservar un ambiente feliz que cumplir con la planeación del día, la semana o el año. He comprobado que un niño más grande puede aprender en una semana lo que de más pequeño le habría tomado un mes o un año. Si conocemos a nuestros hijos y sus capacidades siempre habrá mucho en lo que podremos enfocarnos y mucho que podemos dejar para después. Nadie nos apura. Es un desperdicio de vida invertir un año en estudiar un libro de texto de principio a fin: lo aprenderá en una semana cuando tenga dos o tres años más y la madurez mental que le habrá dado el aprender a amar aprender. Mi corazón debe estar enfocado en mis hijos, no en los contenidos académicos ni en las habilidades deportivas.
  8. Es nuestro deber abrirles el mundo y ayudarlos a ver las infinitas oportunidades que hay en él. Acompañarlos a vivir: cocinamos juntos, aprendemos juntos, comemos juntos, acampamos juntos, tenemos amigos juntos, cantamos juntos, leemos juntos, conocemos a Dios juntos. Vivir es hermoso. Quiero ser quien les demuestre eso a mis hijos.
  9. Ningún tema es inapropiado si mis hijos preguntan. Cada padre atento sabe exactamente cuánta información requieren sus hijos en cada momento de su desarrollo. Incluso hay temas –como el sexo- en que debemos adelantarnos a propósito. Mis hijos deben saber que sus padres son la fuente de información más confiable que pueden consultar. Y debemos escucharlos atenta y respetuosamente siempre, desde que nacen y cuando comienzan a hablar.
3 (400x670)
La realidad de por qué hacemos esto:

Lo que más amo de la instrucción en el hogar:

  1. Soy la única responsable de que mis hijos aprendan y de la actitud que tienen ante el aprendizaje.
  2. Podemos visitar nuestros lugares de interés en los días y horarios en que hay menos gente.
  3. En todo momento sé qué saben mis hijos, qué necesitan reforzar y cuál es su estilo de aprendizaje, qué funciona y qué no funciona con cada uno de ellos.
  4. Me ayuda a conocer lo que hay en el corazón de cada uno, pues su conducta, conversaciones y formas de reaccionar ante las diferentes situaciones me lo muestran.
  5. Decido cuál es la mejor manera para aprender cada tema y qué materiales usar. Puedo elegir lo mejor de cada método educativo y poner en marcha cualquier buena idea que encuentre, sin tener que solicitar permiso/sugerir/rogar a una maestra o a directivos de una institución escolar.
  6. Elijo mi propia bibliografía. Decido qué debe y no debe entrar a las mentes de mis hijos y en qué momento.
  7. No hay largas vacaciones durante las cuales mis hijos olviden todo lo que aprendieron en el año escolar. Están aprendiendo que estudiar es descansar. Si nos cansamos, cambiamos de actividad porque hay miles de cosas que hacer.
  8. No tienen que sufrir las burlas, presiones indebidas ni antipatías de otros niños y adultos. Por si no lo sabían, también los maestros y directivos tienen antipatías hacia algunos niños, y a veces no son capaces de disimularlas.
  9. Sus maestros (papá y yo) tenemos un compromiso de por vida con ellos. No trabajamos por una remuneración económica. No nos iremos a otro salón ni con otros niños cuando termine este año. Y guardaremos en la memoria todos los momentos clave de su desarrollo para contárselos después.
  10. Tengo oportunidad de despertar el interés en los temas que necesitan aprender antes de presentárselos en un libro y evitar que se pregunten: ¿y para qué necesito aprender esto?, ¿de qué me va a servir? Apenas ayer tuve oportunidad de aplicar esto: a una niña (que no es mi hija) le encantan las uvas. Así que le enseñé cómo lavarlas. Cuando llegamos a la desinfección le instruí a medir y vaciar agua hasta cubrirlas. Entonces llegó el momento de calcular cuántas gotas de desinfectante debía usar. Para un litro de agua se usan diez; para un litro y un cuarto, ¿cuántas? La niña (de once años) tardó mucho en comprender: no sabía qué operación debía hacer (dijo: “¿suma?”, “¿resta?”) no sabía cómo hacer la división, no sabía qué número iba adentro y cuál afuera (de la “casita”), no sabía hacer división decimal… Al final, después de un largo diálogo (no monólogo) llegó a que debía usar 12.5 gotas, y entonces ¿cómo hacemos para sacar media gota del gotero? ¿Qué debemos hacer: ponemos 12 ó 13? Concluimos que es mejor poner 13, porque 12 sería insuficiente para el fin que buscamos, pues faltaría desinfectante. Y hoy continuamos la lección con la desinfección de fresas, esto me dio además la oportunidad de explicar que la fresa es una planta rastrera, la razón de la necesidad de lavarlas con extremo cuidado y otros muchos pormenores. Ahora la niña sabe que si no aprende a dividir ni siquiera podrá estar segura de que sus frutas están bien desinfectadas. Ha visto la necesidad.
  11. Toda la casa es escuela, no sólo un pequeño salón. Y también todos los espacios exteriores: la calle, la ciudad, el país, el mundo…

Y la lista seguirá creciendo.

1 (400x670)
¿Y cómo aplicamos todo esto en un día normal?
Continuará…

harlen (242x300)Sobre mí:

Ser madre educadora en el hogar ha sido el mejor trabajo que he tenido: el más satisfactorio, retador, bien remunerado, inspirador y entrañable de mi vida. El único en el que me ha encantado trabajar horas extra, fines de semana, vacaciones, de día y de noche. Y el único en que he deseado que me llegue más trabajo (es decir, más hijos: tenemos sólo tres).

Si mis hijos se gradúan de su hogar para ser algo distinto a discípulos del Maestro, consideraré que mi vida y mi trabajo habrán sido peor que inútiles.

Dios me ha bendecido dándome al mejor de los esposos, gracias a quien puedo dedicar mi vida a nuestra familia y quien me corrige e instruye con amor y sabiduría. Esperamos que nuestros hijos aporten muchas cosas buenas a su generación.

Lee los demás artículos de esta serie y ¡¡NO OLVIDES DEJAR TUS COMENTARIOS Y APORTACIONES!!

Introducción

Artículo #1 – Familia de Nuestras Aventuras en Casa

Artículo #2 — Familia Rivera (con Karisa Rivera de “Mujer Radiante”)

 

Un pensamiento en “Serie: “Educar en Casa… Utopía o Realidad” #3 (parte 1)

  • 18 octubre, 2014 a las 1:34 pm
    Permalink

    Maravillosa y muy motivadira esta serie, pero este artículo personalmente mme llegó al corazón. Gracias por compartir sus experiencias.

    Responder

¡Deja un comentario! ♥

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: