Mamá hizo Pudín

Mamá hizo Pudín
por: Mike Richardson

A lo largo del último año he observado la transformación que está ocurriendo en Samuel. A los catorce años de edad es casi tan alto como yo. Esta mañana entró deambulando a mi oficina y de manera despreocupada se reclinó sobre un escritorio y alzó sus pies sobre mi escritorio. Daba la impresión de ser mayor de su edad real. Enseguida dijo: “Oye, ¿quieres ir afuera para que hagamos unos disparos con mi rifle de postas?”

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Ser un padre

Ser un padre a veces suele ser un trabajo pesado y de muchos sacrificios, si el peque tiene algo y pasa mala noche los papás también pasamos esa mala noche añadiendo más cansancio al que ya traíamos del día, los gastos que surgen si se llegan a enfermar nos hacen olvidarnos de aquel gustito que queríamos darnos,  podremos usar la misma ropa de hace 5 años siempre y cuando a nuestros peques no les haga falta la suya y podremos dar todo lo que esté a nuestro alcance por el bienestar de nuestros hijos, pero a veces hasta a los papás más sacrificados y amorosos nos falta algo muy importante : volver nuestro corazón a nuestros hijos…  ¿¿qué quiero decir con esto?? ¿¿si todo lo damos por nuestros peques?? Es algo normal el amor que le tenemos a nuestros hijos, aunque tristemente en la actualidad se está perdiendo ese afecto natural y cada vez nos enteramos de más casos increíbles de padres haciéndoles maldades a sus hijos, dejando fuera esos casos, podemos decir que es algo totalmente natural que un padre ame y supla las necesidades de sus hijos, pero algo que en muchas veces nos falta es profundizar más en el amor que tenemos por nuestros hijos ¿cómo? Si un hijo se nos llegara a enfermar de una enfermedad grave nos preocuparíamos muchísimo y recurriríamos hasta lo imposible con tal de que se curen, seguro volveríamos nuestros ojos a Dios y le rogaríamos un milagro y haríamos todo eso porque amamos a nuestro pequeño, pero cuando nuestros hijos están sanos, se desarrollan bien, tienen cariñito y no les hace falta nada material nos sentimos satisfechos de nosotros mismos porque estamos haciendo bien el trabajo, y es así, en parte estamos haciendo las cosas bien pero creo que nos falta algo más, aquí les quiero poner algunos puntos que creo que es bueno tomar en cuenta también: 1) Orar por el alma de nuestros hijos con el mismo fervor que lo haríamos si supiéramos que tienen una enfermedad terminal. El alma es eterna y aunque el reino de los cielos es de los niños, nuestros hijos un día van a crecer y si no están siendo bien dirigidos espiritualmente, su alma se puede perder eternamente. Pienso que no es algo que se debe dejar para después sino que día a día hay que luchar e interceder por ellos. 2) Orar para que Dios nos muestre cual es el plan de Él para cada uno de nuestros hijos y nos dirija para que sabiamente nosotros les ayudemos y aun les facilitemos el camino. Aun hay algo más, si el plan de Dios para tu hijo fuera que se case y forme una familia ¿oras por su futura familia? ¿por su esposa o esposo? esto puede sonar hasta gracioso si aun es un bebé, pero hay algo importante en esta oración, si tu hijo es un bebé o un niño lo más probable es que su futura esposa sea una bebé o una niña con familia ¿no crees que es el mejor momento para pedirle a Dios que también la guarde, la guie, la cuide y ayude a sus padres a formar en ella una mujer de valor, con carácter y que ame a Dios como tu quieres que tu hijo sea? Imagina la preciosa familia que podría tener tu hijo con un conyugue con los mismos valores que tú has inculcado en él. 3) Involucrarse al 100% en todos los ámbitos de su formación, muchas veces los papás que llevan a sus hijos a la escuela, dejan gran parte de la educación a las maestras, pero a final de cuentas las maestras nunca serán las responsables de la educación de nuestros hijos. Yo pienso que siempre deberíamos llevarle la delantera a nuestros hijos, sobre todo si están  pequeños, esto no significa que si mi hijo esta estudiando medicina yo ya deba tener una especialidad, más bien en lo básico informarnos e investigar. ¡¡¡Cuantos papás actualmente le compran a hijos aparatos cuya tecnología es impresionante y que los mismos papás no saben usar!!! ¡No puedes dejar que eso te pase, pues entonces llegarías a desconocer gran parte de la vida y de lo que tu hijo está haciendo! Existen muchos papás que no saben usar el celular de sus hijos y desconocen todo lo que sus hijos pueden tener ahí, padres que no saben que es el facebook y no saben cuantas intimidades y fotos de la familia están navegando por la red y aun más ¡en cuantos problemas se podría meter tu hijo por dar mucha información personal! 4) Platicar con ellos, compartir intereses, ser las primeras personas a quienes recurran nuestros hijos para externar sus inquietudes, ganarnos el ser sus mejores amigos, yo creo que la famosa barrera generacional no debe existir, si los padres ponemos de nuestra parte y nos ganamos a nuestros hijos podríamos llegar a vencer esa barrera, y superar juntos cambios y actitudes de nuestros jóvenes sin que con ello perdamos nuestra autoridad y respeto, más bien generando una hermosa conexión con ellos a base del respeto y la confianza mutua. Yo tengo un hijo pequeño y aun no he tenido esa experiencia pero conozco y se de personas que lo han logrado de una hermosa manera y si ellos han podido ¿por qué nosotros no? Estos son algunos puntos que quería compartirles, espero que los tomen en cuenta y aun lo compartan con otras personas que no tienen acceso al internet. Les dejo una fotito de los varones de mi hogar sentados frente a un lago, es para mi una bendición enorme poder verlos disfrutar de estar juntos. Les mando un gran abrazo =)

La paciencia, una sabia virtud

Hola! Hace mucho que no escribo por acá, mi niño ya no es más un bebé y necesita que le dedique más tiempo para ayudarlo a descubrir el mundo que le rodea, el corralito que en algún momento me sirvió de grandísima ayuda ya no sirve más, la última vez que estuvo ahí me dio el susto de mi vida al descubrirlo balanceándose en uno de los barandales apoyado en su pancita… mi peque quiere correr, jugar y conocer todo lo que le rodea, pero como aun es pequeño tengo que estar siempre junto a él para supervisarlo. Todo esto me ha restado mucho tiempo para hacer otras cosas que me gusta hacer como escribir aquí, pero estoy muy consiente de que este momento es muy importante en el desarrollo de mi niño y estoy dispuesta a sacrificar algunas cosas que me gustan mucho, y aunque ya no dispongo del mismo tiempo seguro seguiré escribiendo aquí, no tan seguido como antes pero aquí estaré. Junto a esta nueva etapa han llegado muchas batallas en mi vida en cuanto a la paciencia, pues a veces al ver que no me alcanza el día al menos para terminar mis tareas en casa he tenido momentos en los que comienzo a desesperarme conmigo misma y aun con los que me rodean, ayer me quedé pensando un momento en todo esto y le pedía a Dios su ayuda para poder aplicar el amor enfocado a la paciencia, pues cuando se va perdiendo puedes arruinar muchos bellos momentos en familia. En un libro llamado «El desafío del amor» un día leí la siguiente frase: «La paciencia es el punto en el que el amor se une a la sabiduría» y ahora he meditado mucho en ella pues encierra mucha verdad. Normalmente nosotras amamos a nuestros seres queridos porque nos nace ese sentimiento, pero a veces cuando hacen algo que nos desagrada podemos olvidar ese grande amor que realmente sentimos y manifestar nuestra desesperación o enojo, y muchas veces ese enojo hace que empeoremos la situación, en cambio cuando aplicamos la paciencia a pesar de nuestro disgusto, comenzamos a ser sabias ¿por qué? pues porque con ella aplacamos el mal rato, dominando nuestro impulso de manifestar lo molestas que estamos evitamos que las cosas se compliquen (muchas veces habiendo nacido de algo totalmente pequeñito) y eso sí es algo sabio. Quiero ser sabia, quiero amar a mis amores en TODO momento, quiero ser paciente en cada momento de mi vida y se que solo Dios podrá ayudarme a pasar cada prueba con alegría y victoria. ¿Tú también quieres esto? Vamos a poner todo nuestro esfuerzo y pedirle constante mente a Dios que nos llene de esa virtud tan necesaria. Un abrazo!!

¡Es tan poquito!

Cuando estas embarazada se te hace eterno el tiempo para conocer a tu bebé y cuando ya lo tienes en los brazos, ¡es tan poquito lo que dura el gusto! Cuando nacen nuestros hijos, y las primeras noches, aun lastimada del parto, luchando por poder amamantarlo, aguantando las buenas desveladas del primer mes y cambiando pañales uno tras otro con nervios de madre primeriza que no está segura si está haciendo bien las cosas, por un momento puede hacerse eterno el tiempo, y seguramente a más de una mamá le ha pasado por la mente «Ohh cuando mi hijo camine y duerma de un tirón toda la noche, todo será tan diferente, ¡ya quiero que pase el tiempo!»… Entonces pasa el tiempo, pero pasa taan rápido que cuando menos nos damos cuenta nuestro bebé ya es un niño que quiere correr tras la pelota y lo quiere hacer solito y no soporta que mamá le esté dando mimitos cada que se le antoja a ella. ¿Qué pasó? ¿Dónde está mi bebé? ¡Estoy exhausta de correr tras el y de levantar sus juguetitos por doquier! Así es la ley de la vida, los hijos crecen y cuando son peques queremos que sean mayores y cuando son mayores queremos que sean peques otra vez. Si las cosas son así y estos sentimientos nos pasan a todas las mamás creo que hay algo importante que debemos hacer: DISFRUTAR Disfrutar cada etapa de nuestros hijos, cada ocurrencia, cada travesura, cada reto que juntos tengan que pasar, disfrutar la etapa de los juguetes por doquier, disfrutar que algunas veces te cambien las cosas de lugar, eso quiere decir que en tu casa hay vida y hay una personita especial que deja su huella por donde pasa. Una vez que termine su estancia en casa, tu hijo, que para ese momento será un adulto joven, ya no te dará más «lata» dejando sus cosas en la mesa o algún vaso perdido por donde menos te imagines en la casa y entonces extrañarás mucho cada uno de esos detalles. Aprendamos a disfrutar cada momento de nuestros hijos porque nunca más se van a repetir, el tiempo pasa muy rápido, el tiempo que tenemos a un bebé en casa dura cuando mucho año y medio (claro si tienes muchos hijos tendrás más tiempo bebés en casa) pero el tiempo que cada una de esas personitas tan especiales en nuestras vidas duran de bebés y niños es un tiempo realmente corto. No lo desaprovechemos, disfruta y graba en tu memoria cada puchero, cada palabrita, su aroma, cada ocurrencia y la sensación de tener a ese frágil ser amado en tus brazos. Con Cariño: Jaz

Gracias Mamá

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Dos años antes de casarme viví en un departamento con dos amigas, y realmente echaba de menos a mi mamá. ¡Cuánto la valoré desde ese momento! No se como le hacía pero siempre tenía dinero suficiente para suplir mis necesidades, si me sentía mal ella me mandaba a la cama y me hacía algo para comer que me hiciera sentir bien. Si en la universidad me dejaban mucha tarea y me desvelaba haciéndola y en la mañana tenía que salir corriendo para entregarla y no tendía mi cama, muchas veces ella la tendía por mí.

Mamá confiaba en mi y sabía que si estaba en la calle nunca estaba perdiendo el tiempo y eso me hacía que jamás hiciera algo que ella no aprobara.

Papá tristemente figuró muy poco en mi vida, él simplemente no estuvo presente los años más importantes.

Mi mamá era una guerrera. Nos defendió a mi hermana y a mí a capa y espada. Se preocupó por nosotras, luchó por nosotras y nos llevó a como diera lugar al camino correcto en nuestras vidas. Se desvelaba mucho trabajando para sustentar nuestras necesidades y si había algo rico o bonito siempre pensaba en llevárnoslo a nosotras aunque a ella no le tocara nada.

Mi mamá como ser humano también cometía errores, pero ahora que lo pienso, esos errores fueron pocos a los grandes aciertos que ella logró al final de crecernos.

El día que dejé de vivir con ella, fue el día que abrí los ojos y dije, ¡como mi mamá no hay nadie! Y comencé a extrañarla. Cada día me daba cuenta de cuanta falta me hacía, ¡hasta sus regaños echaba de menos! Muchas veces me preguntaba, ¿como pude ser tan malagradecida con ella? ¿cómo no me di cuenta de todo lo que ella se esmeraba para suplir mis necesidades?

He convivido con muchas personas lindas, que realmente me aprecian, pero cuando nació mi hijo solo estaba mi madre en la casa para cocinar, limpiar, atenderme y dejarme el legado de sus conocimientos para saber como atender a mi bebé. Solamente ella estaba dispuesta a barrer mi casa, a lavar los trastes, a hacer las compras y a consentirme ¡hasta me compró alguna ropa que sabía que me estaba haciendo falta!, ella sabía lo que yo estaba sintiendo porque ella ya lo había vivido y porque solamente una madre nunca pierde ni una sola pizca de ese amor puro y genuino que surge en su corazón al momento de vernos por primera vez.

Mami gracias por cada una de las cosas que hiciste por mi hermana y por mí. Gracias por tu cariño, gracias por las lindas faldas que me hacías, gracias por encaminarme en el camino de la Verdad, Gracias por luchar y luchar de día o muy entrada la noche, gracias por ser mi mamá.

Con amor: tu hija la que más lata te dió. =)